"Al ser madre mi hijo se transformó en mi mejor maestro y yo en su aprendiz más devota. Por eso hijo mio quiero seguir creciendo a tu lado, bien pegaditos y juntitos."
jueves, 28 de junio de 2012
Día Mundial del Sueño Feliz
sábado, 28 de abril de 2012
Visión Adulto-céntrica No, Humano-céntrica Sí
Como siempre digo, los adultos durante mucho tiempo dimos vuelta las cosas, y cuando debían mirar a los niños como niños los querían en cambio como adultos. Pero cuando debían mirar a los niños como adultos, los menospreciaban porque eran niños. Con esto quiero decir que cuando debían poner a los niños al mismo nivel que ellos, como seres humanos que son y tratarlos como tratarían a cualquier otro semejante, lo que hacían era todo lo contrario y de esta manera los obligaban a comer lo que no les gustaba, le encajaban la cuchara por más que lloraran, lo zamarreaban demostrando su superioridad, los abofeteaban, les practican un sin fin de intervenciones médicas sin anestesia como los aritos en las niñas y la circuncisión en los niños, todas cosas que ni pensarían en hacerle a un adulto.
¿Por qué nos cuesta tanto dejar que los niños sigan su desarrollo natural y experimenten, jueguen, se ensucien al comer, pregunten, se muevan? Todo esto es lo más natural en los niños. Mi hijo de 8 meses es un terremoto, anda por todos lados, todo lo asombra, quiere moverse, descubrir. Incluso cuando era más chico nunca fue un niño de quedarse quieto y todo el mundo me decía que era "terrible". Yo en cambio no podría imaginármelo de ninguna otra manera, hasta pienso que sería aburrido tener un niño que se queda quieto y como dicen algunos "que no moleste". ¿Porque nos cuesta dejar que los niños sean niños?
Creo que lo que más les cuesta a la mayoría de los adultos es mirarlos como iguales, en el sentido de tratarlos como les gustaría que otro adulto los tratase a ellos. ¡¡¡Esto es terrible!!! Si nunca le pegarían a un adulto para imponer su voluntad, ¿por qué hacérselo a un niño? Si nunca le meterían a un adulto la cuchara en la boca y lo sujetarían para que coma, ¿por qué hacérselo a sus hijos? El respeto mutuo que los adultos tenemos no lo ganamos por haber superado la infancia, lo tenemos por el sólo hecho de ser seres humanos . Y aunque a algunos les cueste creer, los niños también son personas y merecen respeto. Es hora de que empecemos a tener una visión humano-céntrica en vez de adulto-céntrica y tratemos a nuestros hijos como se lo merecen.
Para que vean como cambia la visión de una persona cuando es niño respecto a la de una persona cuando es adulta, piensen en esto: Si un adulto se levanta a las 5 de la mañana todos los días, sale a correr, trabaja, anda por toda la ciudad y no se queda quieto la mayoría piensa "Que bien, mirá que activo que es". Pero si un niño se levanta a las 5 de la mañana, se pone a jugar, come, sigue jugando, anda, duerme una siestita, pide para ir a dar vueltas en bici o al parque y no se queda quieto en seguida lo quieren medicar porque es hiperactivo. Creo que con los niños, realmente vivimos en el mundo del revés.
Amo Ser Tu Almohada Porque No Quiero Perderme Nada
Cuando ví este tema en el carnaval de blogs de Amor Maternal pensé en todas las razones más comunes por las que me gusta colechar con mi hijo como por ejemplo seguridad, practicidad, comodidad, tranquilidad, entre otras. Pero la verdad que la más importante es como dice Aerosmith en su canción, "No quiero perderme nada". Esa es la principal razón.
lunes, 2 de abril de 2012
¿Es Difícil Ser Padres?
En lo que a mi respecta yo creo que los padres de antes y algunos actuales se hacían mucho problema y complicaban la parte de la paternidad en la cuál tendrían que haber sido menos complicaba y se las hacían difícil esperando de los niños lo que no estaban preparados para dar. Por ejemplo a la hora de la comida resulta frustrante limpiar a nuestros niños a cada rato porque no queremos que se ensucien, y creo que es frustrante no solo para nosotros sino también para ellos. Pedirles que no se ensucien y enojarnos cuando ellos no puedan cumplir con nuestra expectativa me parece una pérdida de tiempo y esfuerzo. Tenemos que ser conscientes de lo que nuestros hijos pueden hacer para no evitar malos ratos. Es cómo si nos pidieran a nosotros que de primera al aprender a manejar no cometamos ningún error y que nos reten porque nos olvidamos de hacer bien un cambio o de chequear todo el procedimiento adecuado. Es imposible!!!! Para evitar la desilusión y la frustración de que los demás no hagan lo que nosotros queremos tenemos que ser coherentes y razonables con lo que pedimos a los demás, en especial con los niños.
Este tema resulta muy estresante, principalmente para los padres ya adultos. Siempre que sale el tema de que tenemos que pedirle a los niños los que ellos puedan hacer y no preocuparse por lo que todavía no pueden hacer reaccionan dolidos y argumentan que es difícil que uno pueda reaccionar bien cuando un niño se ensucia al comer o en el caso de las madres de estar de buen humor y darles la teta a demanda incluso durante la noche cuando ellas tienen que trabajar y tienen que levantarse muchas veces a consolar a sus hijos sabiendo lo poco que pueden dormir. En este respecto sigo pensando que se complican más las cosas donde menos tienen que complicarse. Si es agotador tener que levantarse a darle el pecho al bebé durante la noche, ¿Porqué no acostarlos con nosotros y continuar con la lactancia? Es verdad que los padres, totalmente agotados por largas jornadas de trabajo, les resulta más difícil tener paciencia con los más pequeños. Pero sabiendo esto y en vez de conformarnos con justificaciones, ¿Porqué no tratar de hacer algo para cambiar esta situación? ¿Es necesario que los dos padres salgan a trabajar mientras dejan el cuidado de sus hijos en manos de otros? ¿No sé podría tratar de luchar por bajas maternales más largas? ¿ Por horarios de trabajos más cortos, después de todos antes sólo trabajaba un miembro de la familia y podían vivir bien ahora con los dos trabajando como es posible que se luche para llegar a fin de mes?
Si nos dejáramos llevar por nuestros instintos en vez de luchar contra ellos muchos aspectos de la maternidad y la paternidad serían menos complicados, menos frustrantes y mucho pero mucho más lindo. Yo me imagino lo frustrante, cansador e impotente que debieron sentirse los padres a los que los aconsejaban dejar a sus hijos, aún bebés, dormir sólos en otra habitación llorando y llorando hasta dormirse desalentados. Porque lo que siente una madre cuando un hijo llora llamándonos eso lo sienten todas, no solamente las modernas. ¿Qué excusas y justificaciones habrán buscado un sus cabezas las madres cuando todo el mundo les decían que practiquen esto?
Por otro lado pienso que si uno puede tomar de forma relajada por así decirlo a este aspecto de la maternidad y paternidad uno puede dedicarle el tiempo y el esfuerzo necesario para lo que yo considero que es la parte difícil de la tarea de ser padres. Como contener a los hijos, educarlos sin castigar, sin insultarlos ni menospreciarlos, cómo contenerlos en los berrinches y cómo lograr mostrarles los límites respetando su individualidad y logrando que sean en un futuro adultos autónomos y con criterio propio.
domingo, 11 de marzo de 2012
"El Elefante y la Estaca" por Jorge Bucay
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante, que, como mas tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye?
Cuando tenia cinco o seis años, yo todavía confiaba el la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imagine que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…
Digamos no al intrusismo en la crianza
Reconozco que muchos padres primerizos necesitan algún que otro consejo, pero sólo si ellos lo piden y no que todo el mundo te diga que es lo que tenés que hacer con tu hijo. Les cuento algunas escenas para que comprendan lo que les digo:
Mi marido está paseando en brazos al bebé una tardecita de calor mientras yo hago tiempo para bañarme, a lo que una vecina, que nunca en su vida tuvo contacto con mi marido, le dice "¡Ese bebé ya tiene muchos vicios!". Imagínense la cara de mi marido.
En otra ocasión mi hermana me dice que tengo que dejar de darle la teta mi bebé para dormirlo porque si no se acostumbra. Mi mamá que tampoco se quiso quedar atrás y me dijo en una ocasión que tengo que ir sacándole algunas tomas para que no tenga tantos cólicos a pesar de que la pediatra expresamente nos recomendó y explicó que el pecho es a demanda.
En otra ocasión la pediatra que atiende a nuestro hijo en el control de los 6 meses nos recomendó sacarlo de nuestra habitación para que no se acostumbre. Esto nos pareció un comentario fuera de lugar porque nunca le preguntamos a ella si debíamos tenerlo en nuestra habitación. Pero en este caso el consejo regalado es muy peligroso porque al venir de un profesional, la mayoría de la gente pensará que es la ley y que si lo dice es por algo. Pero la realidad es que ningún pediatra ni médico en general está capacitado para hablar de este tema. En ningún momento en la carrera de medicina tienen una materia que se denomine crianza y mucho menos saben sí los bebés deben dormir o no con sus padres ya que ninguna materia de su carrera toca el tema. El único conocimiento que pueden tener viene de la experiencia y de comentarios de otras personas, lo cuál su título no los habilita para decir o decidir por los padres sobre temas de crianza. Ahora, si la pediatra me hubiera dicho que mi hijo tiene asma o alergia y me huviese preguntado si tiene alfombra el dormitorio donde duerme, lo cuál no es así, ahí sí su conocimiento me hubiese servido.
El tema del intrusismo en la crianza es algo muy común en esta sociedad y es algo que debemos cortar de raíz. Cuando terceros vienen a decirte qué tenés que hacer con tu hijo, como tenés que criarlo, tenemos que pararles el carro y demostrarles que lo que hacemos no es casualidad y que muchas de nuestras acciones fuera de ser accidentales son deliberadas, pensadas y meditadas. Suena tarea fácil pero no lo es, mucho menos cuando los que se meten son los miembros de familia. Es fácil decirle a una vecina que no se meta en nuestras vidas pero más difícil aún es decirselo a una madre, a un padre o a una hermana mayor. Con ellos nos sentimos como el cuento del elefante y la estaca. Cómo siempre nos dijeron que es lo que teníamos que hacer desde chiquititos cuando no éramos capaces de defendernos, ahora de grande nos seguimos viendo chiquitos ante ellos.
Yo creo que para lograr una crianza feliz tenemos que ahuyentar estos fantasmas de la infancia y poder hacer lo que como padres o madres realmente deseamos con nuestros hijos. Es hora de terminar con este intrusismo que no nos hace bien a nosotros ni a nuestros hijos. La mejor forma de hacerlo es decirles y demostrarles que como familia somos felices así, nosotros como padres y también nuestros hijos. Nadie puede imponer nada a nadie para mejorar su vida si ya es realmente feliz así como está, y nosotros somo felices con nuestra crianza con apego.
viernes, 9 de marzo de 2012
Reflexiones sobre qué es ser mujer en el Día Internacional de la Mujer
Desde pequeña siempre creí que para triunfar y ser exitosa en la vida tenía que estudiar y tener un trabajo respetado. A medida que fui creciendo esta visión se fue afianzando por lo que creía que para ser feliz tenía que trabajar y ponerme a la altura de los hombres de éxito. Mi idea del feminismo era que los hombres siempre la tenían fácil en lo que respecta al éxito profesional y que las mujeres teníamos que hacer doble esfuerzo para alcanzarlos. Que ellos sólo querían reprimirnos y que nosotras teníamos que hacernos un lugar en ese mundo tan dominado por el género masculino. Por ende creía que las mujeres solamente íbamos a ser felices cuando pudiésemos liberarnos de esa presión y podamos reclamar un espacio en el mundo laboral. Ser independientes, tener nuestro dinero y gastarlo como queramos. Demostrarles al mundo entero que nosotras también somos capaces de ejercer presión social y tomar lo que nos pertenece.
Con esta postura, miraba a las mujeres que elegían quedarse en su casa y cuidar de sus hijos como mujeres que lo hacían porque no les quedaba otra, mujeres que aún con excelentes títulos universitarios renunciaban a sus sueños de libertad para atender a sus hijos y su marido. Cuando las veía preparando tarjetitas para los cumpleaños de sus hijos o planeando encuentros escolares creía que estaban desperdiciando su potencial.
¡Cómo cambió mi visión la maternidad! Con ella desperté mi lado femenino totalmente dormido. Cuando mi vientre crecía y crecía a medida que mi hijo iba tomando forma, yo me sentía más femenina que nunca. Recuerdo que en los últimos meses mi silueta era como la de un lavarropas y sin embargo yo me sentía super sexy, totalmente enamorada de mi panza de embarazada. Ya desde ese momento mis preconcepciones empezaron a caer una por una, porque si bien yo ya trabajaba nada de lo que ganaba lo consideraba mío, sino más bien pensaba en qué le podría comprar o qué podría necesitar mi bebé. En vez de estar pendiente de insertarme en el mundo profesional lo que pensaba o mejor dicho lo que me gustaba hacer era acostarme en la cama y acariciar mi vientre mientras le hablaba a mi bebé.
Una vez que nació mi bebé sólo quería estar con él, aún hoy solo quiero estar con él. Ahora solo leo libros o notas respecto de maternidad y crianza. Soy más consciente de que nuestros hijos nos necesitan junto a ellos, necesitan que estemos ahí. Ahora pienso en otras mamás y como ellas no veo la hora de poder estar con mi hijo cuando empiece la escuela y ayudarlo con los deberes, de prepararle sorpresitas y organizar sus cumpleaños.
Ya no pienso que como mujer estemos desperdiciando potencial al estar con nuestros hijos. Lo que la maternidad me cambió es esa absurda visión de que para ser una mujer realizada tenía que trabajar y tener éxito laboral. ¡¡¡Qué absurdo!!! Ahora creo que ni siquiera los hombres se realicen con el trabajo, o por lo menos que no deberían hacerlo. Creo que el trabajo es solo un ingreso de dinero que te sirve para ser feliz en los otros ámbitos de la vida, que sí te permiten realizarte, pero como persona. Obviamente que es mejor trabajar en lo que te gusta pero es solo un trabajo y no algo que te defina como persona.
Ahora solo quiero estar con la persona que más me necesita porque eso sí me hace feliz, ayudarlo, acompañarlo y junto a mi esposo verlo crecer para no perder de vista ningún detalle. Ya no creo que las mujeres tengamos que envidiar a los hombres porque puedan ascender más fácilmente en el mundo laboral. En el momento que sentí a mi hijo moverse por primera vez en mi vientre me di cuenta de que no teníamos nada de qué envidiarlos, que ser mujer es lo mejor que me pudo haber pasado en la vida.

